viernes, 21 de diciembre de 2007

Citas de mujeres, Peix & Co y Gemma Cernuda

Gemma y yo fuimos vecinas de oficina. Así conocí a esta mujer atípica, inteligente, interesante, inquieta, comprometida y generosa. La comunicación es a lo que ella se dedica desde hace muchos años, pero no quiere olvidar sus orígenes: el pescado. De ahí el nombre de su empresa, Peix&Co (www.peixandco.com), un proyecto muy especial que consiste en diseñar estrategias de comunicación a partir de citas de mujeres. Si. Pequeñas dosis de sabiduría femenina, elegidas con especial esmero para resaltar los valores de las empresas que contratan a Gemma.

De forma incansable, Gemma recopila las mejores frases de toda mujer que haya destacado por algo. Entre las autoras cuyas citas atesora se encuentran actrices, escritoras, presidentas de países, ejecutivas, bailarinas, cocineras, científicas,.... Su base de datos ya incluye más de 2000 "cápsulas de inspiración", como a ella le gusta llamarlas.

Y fruto de su constante investigación, han nacido varios libros de citas de mujeres, entre los que destaco: "En pocas palabras" (con prólogo de Carmen Albroch) y "24 horas/7 días - Siempre mujer". Citas, mujeres y una manera diferente de ver el mundo.

"Por mucho que cante el gallo, la que pone los huevos es la gallina", esta es de Margaret Thatcher.

La más reciente aportación de Gemma Cernuda es su "Brand Mapping", el resultado de 5 años de investigación sobre el panorama de las marcas. Lo que quieren ser, lo que son y como se ven. El resultado es un particular espacio planetario por el que Gemma nos propone navegar -siguiendo 53 visiones, caminos o lecturas- para intenta dar una respuesta a la pregunta de "¿Dónde está mi marca?"

Me siento orgullosa de contarme entre sus amigas.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Dr. José María Rius Chornet, mi padre.


In Memoriam
Valencia, 18 de junio de 1938 – Barcelona, 13 de abril de 2006




Antes de existir los blogs, me gustaba escribir mis vivencias en papel. Empecé a hacerlo a los diez años, y desde entonces he llenado varios cuadernos. Releer esas páginas al cabo del tiempo, me produce una sensación muy especial.

El lunes 24 de febrero de 2003, iniciaba una nueva libreta-diario con el siguiente relato:
Hoy he visto lo mucho que me quiere mi padre y la alegría que le produce verme cuando no lo espera. He ido al hospital porque tenía una congestión nasal de campeonato y él no se acordaba que habíamos quedado allí. Ha ido a hacer unas gestiones antes de ir a trabajar y yo- tras enterarme de eso por sus ayudantes-, he salido a la calle a ver si le veía llegar y le daba una sorpresa. Aunque no le he visto con claridad, he reconocido de inmediato su figura bonachona, sus andares decididos, y me ha hecho mucha gracia darme cuenta que mueve la cartera en una actitud muy positiva. Cuando por fin me ha visto él a mí, se le ha iluminado la cara, hasta entonces muy seria, y su sonrisa, era de felicidad.
Ha sido algo muy bonito presenciar ese cambio de expresión tan radical; y yo también me he sentido muy feliz. Me gustaría verlo siempre así de contento porque le quiero muchísimo y porque se lo merece: es una persona amable, cariñosa e inteligente.


¡Qué poco imaginaba yo que iba a acabar ese mismo cuaderno de páginas anaranjadas relatando su funeral!


Mi padre era un hombre excepcional y para mí, ha sido una figura muy importante. Me enseñó a disfrutar de la vida, a afrontar los peores momentos con actitud positiva y valiente, a trabajar duro y con calidad, a valorar la buena música, la buena comida y la conversación de las personas interesantes. En definitiva, a aprovechar cada segundo para extraer su mejor esencia.

Dicen sus amigos que siempre estaba dispuesto a ayudar, aunque no se le pidiera y que se alegraba de la buena suerte y de la alegría de los demás de forma sincera, sin un ápice de envidia. Yo creía que eso era sólo con los suyos, pero parece que no.
Por todo eso y por mucho más, voy a dedicarle una parte importante de mi nuevo cuaderno, esta vez de bitácora.
Si lo conociste y quieres colaborar en este pequeño homenaje, te doy algunas pistas de lo que me puedes contar:

  • Quién eres. Cómo y cuándo le conociste.
  • Cómo le describirías: a nivel humano y a nivel profesional (si lo conociste en este ámbito).
  • Dime si impactó de manera diferente en tu vida. Y si quieres, cuéntame por qué. ¿Te aportó algo especial?
  • Me gustaría saber qué es lo que más recuerdas de él.
  • Si tienes alguna foto que te gustaría compartir, será muy bienvenida.Y por favor, invita a participar con sus recuerdos a todas las personas que lo conocieron.
Te lo agradezco mucho por anticipado. Puedes escribirme a myriam.rius (arroba) gmail.com

martes, 18 de diciembre de 2007

José Maria Rius Chornet "In Memoriam"

A continuación transcribo el artículo publicado en la Revista "Intervencionsimo", Vol. 6.2, Abril-junio 2006. Su autor es el Dr. Julian Hilario González, Jefe de la Unidad de Radiología Vascular e Intervencionista del Hospital Universitario Miguel Servet en Zaragoza, España. También es el secretario de SERVEI (Sociedad Española de Radiología Vascular e Intervencionista).

Es acertado incluir en una publicación de Radiología Vascular e Intervencionista unas consideraciones sencillas de homenaje y recuerdo; sencillas en este caso por quién las escribe, de quién fuera figura señera y referencia de la Radiología Vascular e Intervencionista, el Dr. D. José María Rius Chornet, gran amigo y maestro de muchos médicos.

Tras casi cuatro semanas de lucha en la UCI de su Hospital, el Valle de Hebrón, fallecía en Barcelona el pasado 13 de abril de 2006, Jueves Santo, el Dr. Rius, el radiólogo vascular más importante y conocido de España. Hoy muchos le echamos en falta, y sin duda, hoy estaría como siempre informándose con alguna publicación científica de lo que se realiza en la especialidad, como cuando nos reuníamos para hablar de Radiología Vascular en cualquier lugar del mundo. Su pasión.

José María nació en Valencia en 1938 y en Junio de 2006 hubiera cumplido 68 años. Tras estudiar medicina en su ciudad natal, su inquietud, de la que hizo gala toda su vida, le llevó nada menos que al Hospital Ait-Idir de Argel, donde comenzó a practicar la Radiología Vascular de entonces junto al Dr. Djalali Rahmuni, también un adelantado y magnífico radiólogo, fallecido hace pocos años. Posteriormente completó su formación con el prestigioso doctor Claude Hernández, cuando dirigía el Servicio de Radiología del Hospital de la Croix Rouge de París.

Terminada su formación, se traslada a Barcelona dónde, en poco tiempo, en el Departamento que dirige el Dr. Luis Salvador llega a ser jefe del único servicio de Radiología Vascular de España Aquí realizó toda su fecunda obra asistencial y científica, rodeado de un magnífico equipo de radiólogos vasculares, al mismo tiempo que creaba una verdadera escuela de Radiología Vascular, a la que me honra pertenecer, hasta el momento de su jubilación, verdaderamente forzada, a los 65 años. Hombre -como todos- de claro-oscuros, los que nos beneficiamos de sus enseñanzas y de su amistad, le recordamos como lo que en definitiva era : una persona generosa y entrañable con sus amigos. Y estos rasgos, que a mi entender le definieron, son los que me gustaría destacar en su recuerdo. Fue un hombre generoso. Fue un médico comprometido con la Radiología Vascular e Intervencionista. Fue un Maestro con insaciable curiosidad científica.

Generoso, porque todo lo que sabía, y era mucho, lo compartió. Fue capaz de crear una verdadera escuela de Radiología Vascular donde rotamos y aprendimos muchos discípulos hoy en diversos Hospitales del país. El primero, y uno de los más queridos por él (en su entierro en una bella carta dirigida a su amigo nos recordaba con qué orgullo le presentaba como su primer discípulo), el Dr. Luis Almenar. Posteriormente el Dr. Leopoldo Martín-Alburquerque, el Dr. Javier Montañá, el Dr. Juan Torres, el Dr. Manuel Maynar, el Dr. Ginés Madrid, el Dr. Carlos Alexander (con el que coincidí en su aprendizaje de técnicas vasculares ante su traslado a Madrid), los dos Dres. Álvarez, Javier y Agustín, el Dr. Luis Ros, que permaneció como médico adjunto de su servicio 4 años, y por no hacer esta lista interminable el Dr. Antoni Segarra, que dirige actualmente el equipo médico del Hospital Valle de Hebrón , y el que esto escribe. Al lado de nosotros, muchos otros. El Dr. Rafael Leal uno de ellos, incluso de distintos países, que realizaron estancias limitadas en el servicio del Dr. Rius, como se le conocía en todos los ambientes médicos, señal inequívoca de su impronta personal. Una verdadera escuela de Radiólogos Vasculares, a los que generosamente nos enseñó todo lo que sabía.

Y cuántos médicos de Aragón nos formamos con él: Maynar, Madrid, Hilario, Ros, Guelbenzu. Todo fruto de su gran amistad y respeto mutuo con el Profesor Fernando Solsona, que le confió la enseñanza en Radiología Vascular de los residentes del servicio de Radiología de la “Casa Grande” como se conoce en Zaragoza al Hospital Universitario Miguel Servet. Motivo por el que rotábamos, muchos un año entero, por su servicio.


¡Qué recuerdos, los de aquellos “sábados vasculares”!, a los que acudíamos con nuestros mejores casos para exponerlos ante todos reclamando a veces un diagnóstico y una solución al problema médico. Y siempre, él estaba allí intentando ayudar. Ya no era nuestro maestro: era nuestro colega. Porque colega, del latín colégere, define a aquellos que leen juntos. Y eso hacía José María Rius: leer con nosotros las radiografías que se presentaban. Y esto es lo que muchos hemos perdido, al maestro y al colega.

También fue un médico muy comprometido con la Radiología Vascular e Intervencionista, y con un fino olfato de futuro, porque sin duda, fue el primero de todos, como correspondía, de intuir el gran salto que la Radiología vascular iba a realizar con las Técnicas Intervencionistas, lo que es hoy este desbordante presente. Tanta visión tuvo, que fue el que organizó aquella famosa Reunión , en 1982, otra vez en su servicio del Valle de Hebrón, donde entre unos cuantos compañeros creamos las bases y estatutos de la actual SERVEI, Sociedad Española de Radiología Vascular e Intervencionista, imitada la iniciativa posteriormente por otros , y en otros países .

Defendió la Radiología Vascular Intervencionista allí donde hizo falta. Con firmeza y tenacidad. Frente a radiólogos que no entendían la gran fuerza y el gran campo que abría el intervencionismo guiado por la imagen a la Radiología. Frente a médicos de otras especialidades, que nos veían y nos siguen viendo como competidores -cuando no intrusos-, en vez de colaboradores, en lo que es nuestro oficio: tratar la enfermedad con la menor yatrogenia posible ayudados del arma de la que somos especialistas, la imagen. Y frente a la propia administración de los hospitales, intentando demostrar la rentabilidad que para la sociedad tiene el contar con un grupo de radiólogos vasculares intervencionistas que con sus actuaciones terapéuticas logran disminuir estancias hospitalarias y uso de recursos.

Qué gran defensor, desde la SERVEI, fue del ACE (Área de Conocimiento Específico) en Radiología Vascular Intervencionista, puerta hoy ya abierta con la actual Legislación Sanitaria en nuestro país, España. Tanto, que al final de su vida médica, aún quería más. Pensaba en que existieran Servicios que englobaran todas las Técnicas Intervencionistas guiadas por Imagen, en un trabajo conjunto de la Radiología. ¿Tal vez su último mensaje?

Y un médico con una incansable curiosidad científica. Múltiples ponencias y comunicaciones a Congresos y Reuniones Científicas, avalan su buen hacer. Organizó personalmente congresos, reuniones, symposiums, recordando, por modélico, el encargo que recibió y cumplió de Presidir el CIRSE 1992, por primera vez en España, en Sitges, concretamente. La más prestigiosa Reunión Científica Europea, y ya mundial, de nuestra especialidad vascular intervencionista. Cuántas mesas redondas y debates ha moderado y presidido fruto todo ello de su reconocimiento científico supra-nacional. Congreso Europeo, por cierto felizmente continuado con un segundo esta vez en Barcelona, presidido como no podía ser de otra forma por el Dr. Maynar, uno de sus más brillantes discípulos y por el Dr. Bilbao, admirado y apreciado por el Dr. Rius.

José María Rius Chornet, ha sido un médico brillante, un médico generoso, y un médico científico. Escribiendo estas líneas en Zaragoza, quiero terminar este modesto recuerdo empleando una feliz frase de su buen amigo, el Profesor Fernando Solsona: fue un médico con rasmia. Palabra aragonesa, difícil de definir. Rasmia quiere decir robusted, empuje, decisión, acometividad, energía, firmeza y tesón. Cuántas cosas en una sola palabra. Pues no les quepa ninguna duda. Así al menos lo pensamos aquí. El Dr. Rius fue un médico con rasmia. Merecedor de este sentido recuerdo por mi parte, y sin duda de mejores y más importantes Homenajes.

¡Que Dios le haya premiado lo que tanto nos dio en vida!

Dr. Julián Hilario González
Jefe Unidad Radiología Vascular e Intervencionista
Hospital Universitario Miguel Servet.
Zaragoza. España.
Secretario SERVEI

A mi hermano

por Vicente Rius Chornet - 21 de julio de 2008
Foto: Navidad 1983







Escribir sobre las personas se me hace incómodo. En mi opinión, a las personas hay que sentirlas, hay que amarlas. Hablar de las personas –si no es amándolas- envilece. En cambio, si es amándolas… Aunque yo no soy un poeta, y por eso, sólo sé contar vivencias.

La vivencia más importante que tuve con mi hermano, la que mejor recuerdo, es que nos amábamos. Lo que quiero decir es que cada uno aceptaba al otro como era y le ayudaba en todo lo que podía.
Nos gustaba intercambiar conocimientos y debatir sobre las ideas que considerábamos más transcendentes. También disfrutábamos enormemente compartiendo aquello que nos hacía saborear la vida con mayor intensidad; entre otras muchas cosas la música clásica o la buena comida. Teníamos mucho en común, pero también muchos pensamientos contrapuestos; y esto era especialmente enriquecedor para nosotros porque convertía en una experiencia apasionante el hablar con el otro. Lo hacíamos sin atropellarnos, ya que lo más importante era escuchar el punto de vista contrario para intentar comprender sus razones.

Mi hermano fue un niño vital: inquieto, travieso y muy inteligente. Terminada la infancia, durante la adolescencia existió entre nosotros una cierta rivalidad que él -como hermano mayor- cerró en primer lugar. Así comenzó nuestra fraternidad en el sentido más estricto, y a partir de entonces nada hay más relevante, que nuestro mutuo cariño. Él siempre iba delante de mi, no pude superarlo nunca… ¡claro él tenía dos años mas que yo! (perdón por la ironía), era mas ágil mentalmente, y yo (me disculpo de nuevo por hablar de mi otra vez) soy mas cabezón y mas lento.
Tenía que escribir sobre él y lo estoy haciendo de nosotros, pero es que no puedo evitarlo. Un panegírico me sabe a poco y lo único que me parece importante de su vida, más que el haber sido un destacado profesional -que lo era- es que quiso ser y fue una persona generosa, conmigo y con todos los que tuvo cerca. Creo que José Maria fue un hombre bueno: comprendió a los demás, ayudando a los sanos, y sobre todo, ayudando a los enfermos. A todos, les trato con cariño y generosidad. ¡Que hay mejor que se pueda decir de una persona!

Fue lo mejor que pudo ser.


Vicente Rius Chornet es Licenciado en Ciencias Físicas. Fue profesor de diversas asignaturas en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Navales de la Universidad Politécnica de Madrid, antes de terminar su carrera profesional con una etapa de 25 años como Jefe de Protección Radiológica de una central nuclear española. Me admira especialmente del hermano menor de mi padre la elegancia con la que ha sabido afrontar las numerosas dificultades que le planteado la vida. Y le agradezco mucho que haya aceptado participar en este blog.

Doctor Jose María Rius Chornet (1938-2006)

Publicado en la revista Radiología Vol.48 Núm. 05

Por el Profesor Fernando Solsona a Catedrático de Radiología y Medicina Física

Tras casi 4 semanas de luchar denodadamente (como siempre lo hizo en su vida) contra una gravísima pancreatitis, falleció en Barcelona, el Dr. José María Rius Chornet, el más conocido e importante radiólogo vascular de España, maestro con muchos discípulos que hoy lloran su muerte, como lo hace el firmante de estas líneas, no obstante, militar en parcelas muy diferentes de la Radiología, pero con afinidad de espíritu en el significado y futuro de nuestras respectivas ramas y de la Radiología toda.

José Mª Rius, nacido en 1938 en el antiguo Reyno de Valencia, se había formado en el Hospital Ait-Idir de Argel con Djalali Rahmouni y más tarde con el maestro de éste y maestro también de la Radiología de lengua francesa, Claude Hernández, cuando llevaba poco tiempo instalado como gran patrón del Hospital de la Croix Rouge de París.

Terminada su formación en París se trasladó a Barcelona, donde llegó a jefe de Radiología vascular y abdominal del Hospital Universitario Vall d´Hebrón. La obra de Rius y la lealtad que en todo momento mostró al jefe del Departamento, el Dr. Luis Salvador, ayudaron mucho para situar a este ejemplar Instituto de Radiología a la cabeza de los europeos por sus propios médicos y por los muchos discípulos, luego desparramados por toda España, que proclamaban por doquier la categoría de sus maestros y del Hospital Vall d'Hebrón.

Docenas de ponencias y comunicaciones a congresos (imposible desgranar aquí los muchos a los que fue invitado) y docenas y docenas de publicaciones son buena prueba de la categoría alcanzada por su diligencia e inteligencia («la una sin la otra poco hacen; juntas pueden mucho», había proclamado Gracián). Asociar a José María Rius a una empresa era buen seguro para el éxito de la misma. Yo mismo, cuando fui encargado (1979) por los servicios centrales de la Seguridad Social para coordinar delicadas tareas de inspección del funcionamiento de un gran hospital madrileño, y lograr el trabajo conjunto de sus 4 Servicios de Radiodiagnóstico con estupendos jefes de Servicio, no dudé en atraer al Dr. Rius (y al Dr. Arduán, de Sevilla). Los conocimientos y la incansable laboriosidad de ambos (distintos, pero complementarios) contribuyeron al éxito de los fines propuestos sin molestar a nadie.

El maestro no sólo enseña cosas o datos; enseña, sobre todo, modos de actuación en el ejercicio de la Medicina Clínica o en investigación de la verdad a la que aspira. Rius, enamorado de la enseñanza con innatas condiciones de líder de escuela (arquetipo en España, con Pedrosa y pocos más, de la enseñanza de la Radiología), supo imbuir en sus discípulos modos no sólo intelectuales, sino virtudes morales: fe en el trabajo, laboriosidad, convicción en el esfuerzo, seguridad en sí mismo, dureza berroqueña ante la adversidad (su propia vida fue buen ejemplo): rasmia. Sí, rasmia entrañada en el temperamento, más aún que en el carácter (que participa de uno y otro), es todas estas cosas a un tiempo: robustez, empuje, acometividad, energía y decisión, con tesón para mantenerlos y garbo para realizarlos. En Aragón cuenta mucho. Rasmia se requiere para segar pronto y bien un campo de alfalfa, para llevar a cabo con decisión y rapidez un trabajo artesano, para lanzar bien la barra o para cantar una copla de ronda. Las mejores representaciones plásticas de la rasmia las tenemos en el famoso cuadro La jota bailada de Marín Bagüés o en El lanzador de barra, dibujo de Ángel Lalinde (portada del Heraldo de Aragón del extraordinario del día del Pilar de 1971). Conceptualmente puede ser elemento o factor necesario para ejecutar algún acto médico, como pueda serlo un cateterismo o un acto de radiología intervencionista, actividad de elite de algunos radiólogos. Todo esto lo enseñó el Dr. Rius, pero también parsimonia, ponderación, equilibrio, osadía cuando hiciere falta, incluso buen gusto para completar un trabajo. Por eso, los radiólogos formados en Can Rius, entre ellos varios de Zaragoza, Manuel Maynar, el primero que acudió a recibir sus enseñanzas, Julián Hilario, Luis Ros, Santiago Guelbenzu, Ginés Madrid (no aragonés, pero residente en nuestro hospital Miguel Servet, que más tarde marcharía a Cartagena) son, en sus virtudes radiológicas, fiel reflejo del maestro.

Resulta halagador para mí que Rius atesorase esta virtud, tradicionalmente tan aragonesa, de la rasmia. Como también otra, el no «reblar» ante ninguna dificultad o adversidad. Sólo la muerte pudo, tras 27 días de tenaz lucha, vencer al Dr. Rius el pasado día 13, el último Jueves Santo. La radiología aragonesa, como también la española, lo guardarán en su memoria.

lunes, 17 de diciembre de 2007

Un regalo precioso y solidario

Hace unos días recibí información sobre un regalo solidario y diferente. Compré algunos ejemplares para regalarlos en Navidad y, ahora que los tengo entre mis manos, no puedo menos que recomendarlo.

Además de un regalo útil, precioso y muy bien presentado, al comprarlo, estamos colaborando en un proyecto humanitario. Se trata de recaudar fondos para la construcción de un hospital de día para niños deficientes profundos de familias con pocos recursos, que el Ayuntamiento y la Generalitat construirán en Barcelona y que será gestionado por la Fundación Auxilia.

Se trata de un libro de recetas muy especial, en el que comparten sus mejores secretos personajes tan conocidos como Ferran Adrià, Carme Ruscadella, Santi Santamaría,... pero también Rafa Nadal, Julia Otero, o Andreu Buenafuente, entre otros. Y en lugar de fotos de los platos, el libro está ilustrado con dibujos realizados por artistas discapacitados. El resultado, es una verdadera preciosidad porque está impreso con mucha calidad y en gran formato (24x24,5cm). En total, 100 recetas solidarias.

Para poner el broche de oro a este singular recetario, el libro viene presentado en una bonita caja de cartón donde también se incluye un delantal.
Sólo cuesta 35 euros, y si te interesa comprarlo, puedes hacerlo a través de:
Brand Comunicación
Ronda Sant Pere, 33 - Principal
08010 Barcelona
Tel. 93 270 09 09 · Fax. 93 247 24 04
E-mail:
jordi@brand-sam.com


Sorpresa escondida. ¡Este libro escondía una sorpresa para mí! Una receta que en su día yo pasé a unas personas muy queridas: Alfonso Cerdá y Nuria Delsors. Es la número 44 y se titula "Redondo de ternera a la mostaza antigua". Es muy fácil y siempre sale buenísimo. ¡Te la recomiendo!