miércoles, 16 de diciembre de 2009

Todo se puede mejorar, basta con dedicar el suficiente tiempo y concentración para hacerlo.

Hoy se ha celebrado en CosmoCaixa el "Primer afterwork Barcelona'09: pasión por el networking. La ponencia inaugural, pronunciada por Lluís Bassat, se titulaba: "El pensamiento creativo del manager".


La hora exacta que ha durado la conferencia ha pasado volando y Lluís Basat se ha metido a los más de 350 asistentes en el bolsillo, compartiendo con nosotros tanto episodios de su vida como su propia visión de la creatividad. Los aplausos del final, se han alargado varios minutos y, a mi modo de ver, han sido más que merecidos. Ha sido un verdadero lujo asistir a esta conferencia.


Y sin más preámbulos, voy a seguir con el resumen del discurso de quien durante tantos años ha sido el alma máter del Grupo Bassat Ogilvy, una de las principales agencias de publicidad que yo conozco.


Lluís Bassat, además de un gran profesional de la publicidad, es un ameno orador, que ha iniciado su charla con anécdotas de vida escogidas: aquellas que ponían de manifiesto su actitud rebelde ante lo establecido en busca siempre de una mejor manera de hacer las cosas. Ha intentado contagiarnos a todos esta actitud, que según él, es la condición si ne qua non para la creatividad. Estoy de acuerdo en este punto.


Lluís Bassat nos ha contado que inició su andadura profesional -mientras era estudiante- como vendedor de televisores Marconi. En aquella época estos aparatos costaban 120.000 pesetas, prácticamente el doble que un Seat 600. La compañía le dió un pequeño curso de ventas y salió a vender ilusionado. Pero claro, por más que se esforzaba en la puerta fría, no vendía nada de nada. Sin embargo, al pararse a tomar un café en el bar Portofino y darse cuenta que el propietario tenía pocos clientes durante el fin de semana, le propuso hacer una prueba: poner un televisor para los vecinos el próximo domingo. La experiencia fue todo un éxito, y no sólo eso, si no que cambió su técnica de venta. A partir de entonces ya no se dedicó a los particulares, sino a los bares y restaurantes...
Y esto es, precisamente, una idea creativa para Lluís Bassat, es decir:


1) Hacer algo de forma DIFERENTE,
2) obteniendo un resultado MEJOR, y
3) estableciendo un nuevo METODO (que se puede utilizar en el futuro para seguir obteniendo mejores resultados).


Esta misma definición, ya la había leído en "El libro rojo de las marcas", cuyo autor es el mismo Lluís Bassat. Un libro que tiene ya varios años, pero que recomiendo a todos los que estén interesados en branding y comunicación y todavía no lo hayan leído.


Los mensajes más interesantes que -a mi modo de ver- nos ha transmitido Lluís Bassat en su charla han sido:


- El trabajo creativo, NO sólo se desarrolla en el mundo de la publicidad, todos podemos ser creativos en lo que hacemos.


- Todo se puede mejorar, basta con dedicar el suficiente tiempo y concentración para hacerlo. Y es que afirma Lluís Bassat que el verdadero "pensador creativo", se caracteriza por concentrarse en una sola cosa, y pensar en ella prácticamente las 24 horas del día. (Esto también me gusta. Yo siempre he pensado que quien mucho abarca, poco aprieta...)


- Con la motivación, se obtienen mejores resultados que con la obligación (si se trata de conseguir que otros hagan lo que nosotros queremos). Esto, ¡si que es una idea a desarrollar....! Ya lo sabía, claro que sí, pero hoy, este mensaje, ... me ha inspirado de forma diferente. Se trata de averiguar qué motiva a los demás...


- La única fórmula para conseguir la confianza de un cliente (y en realidad, de cualquier persona) es decirle siempre la verdad. Y este punto es muy importante, porque recuperar la confianza perdida, casi siempre resulta una misión imposible.


¡Muchas gracias a APD (Asociación por el Progreso de la Dirección) por hacer posible este evento y a BCD (Barcelona Centre de Disseny) por invitarme!


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La canción del post: Barcelona (Freddie Mercury & Montserrat Caballé) porque ha sido la banda sonora del video-resumen de la ceremonia inaugural de los JJOO de Barcelona'92 con el que Lluís Bassat ha dado por terminada su conferencia (y ha conseguido de paso emocionar a los asistentes...)

domingo, 13 de diciembre de 2009

Me gusta el compromiso. Creo que es indispensable para conseguir el éxito y la felicidad.

Siempre me ha gustado el compromiso. Hace que me sienta segura: tanto de mí misma como de quienes se comprometen. Y con los años, he aprendido que el compromiso es mucho más que seguridad. Es una condición indispensable para alcanzar el éxito (aunque no lo garantiza) y también, es una fuente de felicidad. Me explico...

Creo que en la vida real, no existen varitas mágicas que hagan que las cosas sucedan. Los resultados llegan porque los hemos buscado y muchas veces, tardan más de lo esperado…

La meta que cada uno se fija, y con la que se compromete, puede ser de muchas índoles. Comprometerse con una pareja, con una causa, con la obtención de un título universitario, con una idea, con una empresa, con una iniciativa, con los amigos, con la familia, con un proyecto común, con un objetivo social, deportivo, económico, con una cifra de ventas, con perder peso…

Lo importante es saber lo que uno quiere conseguir -tener una meta- y dirigirse con decisión hacia ella. Sin escatimar esfuerzos. Sin abatirse ante las dificultades. Sin distraerse por el camino. No resulta fácil, desde luego que no. Y es un proceso interior, no puede venir impuesto.

Incluso habiendo adquirido un profundo compromiso, a veces es difícil conseguir el objetivo. Pero sin comprometerse, alcanzar una meta ambiciosa, suele ser imposible.

Y en tales casos, no me vale la frase “Si no ha sido, es que no tenía que ser…” Porque antes de llegar a esa conclusión, habría que preguntarse: ¿Has hecho algo para conseguir eso “que no tenía que ser”? ¿Estabas preparado/a cuando la oportunidad llamó a tu puerta? ¿Subiste al tren cuando paró en tu estación o te limitaste a ver como se alejaba?

Desde luego, el compromiso tiene un coste de oportunidad: hay que renunciar a lo que no se elige. Si se trata de una persona, al resto de parejas posibles y tal vez a ciertas aficiones; si de una carrera universitaria, deberemos dedicar parte de nuestro tiempo a ir a clase y a estudiar; si de una idea, de las contrarias; si de perder peso, de comer lo que engorda,... y así sucesivamente. Pero me parece un precio más que razonable a cambio de los interesantes beneficios que supone el compromiso: mayores posibilidades de éxito y una garantía de felicidad.

Y es que también me ha demostrado la experiencia que las personas comprometidas son más felices. ¿Por qué? Porque el esfuerzo que realizan para conseguir su objetivo, las cosas a las que tienen que renunciar al recorrer el camino hacia su meta, tienen entonces sentido. Enfrentan esos inconvenientes con ilusión, porque saben que ya están más cerca de lo que anhelan. Eso es la felicidad: disfrutar con lo que se hace en cada momento.

Da felicidad el trabajo bien hecho, el reconocimiento y, sobre todo, alcanzar lo que nos habíamos propuesto.

Víctor Frankl en su libro “El hombre en busca de sentido” describe su experiencia en un campo de concentración durante la segunda guerra mundial. Observó este escritor que, a pesar de las insufribles condiciones de vida, 1 de cada 28 personas, sobrevivía. Pero lo más interesante es que los que vivían, no eran ni los más fuertes, ni los más sanos, ni los más inteligentes: eran los que tenían una meta. Por ejemplo, ver de nuevo la cara de su mujer, escribir lo que allí habían vivido, volver a su casa,… Lo importante no era la meta en sí, sino el hecho de tenerla, porque eso es lo que les daba fuerzas para seguir adelante.

Yo he comprobado que la vida está llena de altibajos: a los momentos felices, les siguen otros más difíciles. Y creo que es entonces cuando más necesitamos tener una meta y comprometernos profundamente con ella, porque eso nos da la fuerza necesaria para salir adelante.

Compromiso es lo que transforma una promesa en realidad.
Es la palabra que habla con valentía de nuestras intenciones.
Es la acción, que dice más que las palabras.
Es encontrar tiempo cuando no lo hay.
Es cumplir con lo prometido cuando las circunstancias se muestran adversas.
Compromiso es el material con que se forja el carácter para poder cambiar las cosas.
Es el triunfo diario de la integridad sobre el escepticismo.
Shearson Lehman

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Nueva sección: La canción del post.
La canción de este post es You've got a friend in me (Porque entre otras muchas cosas, estoy comprometida con mis amigos.)